martes, 24 de mayo de 2016

Eduardo Galeano era para el lunes, pero hoy es martes

Cómo pudimos?

Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión.
Merecíamos desprecio, a lo sumo lástima. En la intemperie
enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la
selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la
zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni
grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo.
Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece,
estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir
garrotazos.
Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces
de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos
defendernos juntos y compartir la comida? Esta humanidad de ahora,
esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo,
¿habría durado algo más que un ratito en el mundo?

Eduardo Galeano, en el libro Espejos, una historia casi universal

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