miércoles, 2 de enero de 2013

Honrar el error

“De este modo, lo último que quisiera decir a cada uno de ustedes, amigos míos, es lo siguiente: realicen su vida de la mejor manera que puedan, incluso si está fundada en el error, pues la vida debe ser consumida, y a menudo se alcanza la verdad a través del error.” Carl G. Jung
El proceso es así: nos equivocamos (inseguros o con mucho convencimiento). Luego vagamos confundidos, aturdidos. Nos inculpamos; culpamos a los demás; volvemos a inculparnos. Nos parece que los otros lo hacen mejor. Queremos cumplir sus expectativas. Nos rebelamos. Arremetemos con nuestras ilusiones, negando lo que preferimos no ver. Nos decepcionamos. Nos sentimos torpes. Nos encerramos para morir. Resucitamos. Y así, con suerte, a medida que maduramos comenzamos a sospechar una cosa: que es posible que estemos sufriendo de más.
Y sufrimos de más en parte porque no tenemos en cuenta el contexto: usar el diminutivo. Permítanme explicarme: decimos “librito”, “animalito”, y hasta “mujercita” y “hombrecito”. Pero no acostumbramos pronunciar ni escuchar esta palabra: humanito. Y es que... somos humanitos! Pequeños seres flotando en el Cosmos, apenas aprendiendo cómo encarnar el mejor humano que nos sea posible. Oscilando entre lo más primario que tenemos dentro y otra cosa más sutil que quiere abrirse paso. Digámoslo: es muy difícil ser un humano así, con todas las letras y sin diminutivo! Una proeza de la Conciencia.
No lo digo para autojustificarse, sino para aprender a tenerse más paciencia, y saber que no existe camino posible para la asunción de sí mismo que no sea atravesando el error, una y otra vez. Ser duro consigo no nos convierte en mejores humanos: sólo nos vuelve autoabusados. Gentilmente, necesitamos aceptar que se es solamente un humanito que aspira a ser unhumano íntegropara dejar su mejor huella en la Humanidad más inmediata... Honrar nuestro error aprendiendo de él da más posibilidades a los que vendrán. Rectificarlo sin amargura, pues con el aprendizaje de uno, aprende el Todo...
Fuente: Virginia Gawel. www.centrotranspersonal.com.ar

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